El circo que valió la pena

Crónica

Opinión

Por: Ernesto Samuel Rea Cano

Llegó el circo a mi pueblo… ya se han de imaginar cómo me recibió mi hijo cuando llegué a casa después del trabajo: “Papá, papá, ¿qué crees?” Como si no lo supiera- pensé- “No sé, hijo, qué?” “Llegó el circo al pueblo”, y antes de que pudiera decirle que me sentía cansado y agobiado por el estrés pronunció la frase mágica: “¿Me llevas?”, poniendo esa carita de Bambi cuando se le muere su mamá. No me quedó más remedio que decir Sí y pensar: adiós a ese café calientito viendo las noticias de López Dóriga.

“Bienvenidos todos… hoy… hoy… es noche de circo…”, salían las palabras de una vieja bocina a la cual se le notaba el cansancio de años, kilómetros y pueblos recorridos; por fin después de unos largos minutos en la fila, no por tanta gente que quería comprar boletos, sino porque la taquillera creo se le olvidó que “hoy… hoy…” era noche de circo. Por fin, el mejor lugar… ¿cuál?, pues el que mi hijo eligió. Después de entrar apresuradamente junto con un puñado de niños como si fuera la etapa final de un maratón o supongo que pensarían que las graderías con ellos, no más de 20 niños, se llenarían; “¿Aquí?”, le pregunté; “Sí, es el mejor lugar”, respondió orgulloso de haber ganado ese pequeño espacio en aquellas gradas de madera de no más de veinte centímetros de ancho encimadas una sobre la otra hasta crear una altura no mayor a los dos metros. Una carpa que, gracias a Dios, no era tiempo de lluvias ¡que si no!, un pequeño puesto de palomitas por aquí y uno más de dulces, chicles, cacahuates y algo más por allá, un pequeño semicírculo casi al centro de la pista, unos aditamentos de cirqueros regados por todos lados y un par de jaulas con dos animales viejos, sucios y quejumbrosos que amenizaban con rugidos y el arrastre de las cadenas el ambiente circense por el cual habíamos pagado aquel par de monedas.

Y la bocina no dejaba de anunciar… “hoy, hoy noche de circo…, comenzamos a las ocho y media…, hoy, hoy noche de circo”. Qué curioso, mientras escuchaba ese anuncio veía mi reloj y casi las nueve. Supuse que se le había terminado la pila o se adelantó por alguna razón desconocida, ya que, no obstante, aquella vieja bocina anunciaba que iniciarían a las ocho y media, casi las nueve y ni payasos, malabaristas o domadores hacían acto de aparición. “Tercera llamada, tercera llamada…”, por fin —pensé—, unos minutos más y la señora del puestecito acabaría con mi dinero.

Uno a uno fueron saliendo los personajes y a mis ojos cada minuto les era más difícil mantener levantados los párpados, hasta que: “Gracias amigos por habernos acompañado esta noche, nos vemos mañana a la misma hora y en el mismo lugar”. Sí, por fin a casa.

Al salir le hice un comentario a mi hijo, esperando estuviera de acuerdo conmigo en que el show había sido un fisco: “Hijo, qué duras estaban las gradas, ¿verdad?”, a lo que contestó: “Sí”, guardando un silencio, pero antes de hacer mi siguiente jugada, me dijo “Pero valió la pena”. ¿Qué podía decir ante esa expresión?, no tuve más remedio que chutarme, en voz de mi hijo,  toda la función, sus diálogos y hasta participé como personaje durante todo el camino de regreso a casa. Entonces, mientras mi hijo me decía qué hacer y decir, para completar nuestra propia función de circo andante, recordé que una ocasión mi padre, que ya no está conmigo, me llevó al circo. Le hice repasar toda la función también. Ahora me pregunto: ¿Le habrán calado también las gradas?”. No sé, lo único que sé es que aquella ocasión, también, también valió la pena.

Visite su blog

Anuncios

Tour Cantinero Guadalajara

Reportaje

Por Heriberto González Pineda

@glezpineda

Las cantinas tradicionales están en peligro de extinción, poco a poco nuevos modelos de negocio invadieron el mercado y con ellos desaparecieron algunos lugares en donde el tapatío asistía al finalizar su jornada laboral, algunos incluso durante ella. Así fue que el Bar Chapala y Molachos son ahora un recuerdo en la memoria de Guadalajara, sin embargo aquí señalamos algunas dentro del primer cuadro de la ciudad que aún están vivas, muy vivas, esperando visitantes para pasar un agradable momento. Recordemos que el fin primordial es pasar un buen momento así que si usted decide visitarlas y consumir hágalo con moderación.

 


1.- Bar Martín

Resulta injusto recomendar una bebida cuando todo lo que se sirve en este emblemático lugar es digno de un rey. Sin embargo, tal como lo mencionan en la barra, el Bar Martín es el primer lugar donde se sirvió una Yerbabuena. Es imperdonable omitirla, aunque se recomienda tomarla al principio de la fiesta para ayudar al estómago o en el caso contrario de que la parranda de un día anterior haya hecho estragos beberla para estabilizar el cuerpo y las sensaciones teniendo cuidado de no “conectarla”. Colón # 901 Col. Moderna.

2.- Bar Morelias
En el corazón del barrio de Mexicaltzingo se encuentra esta singular cantina. Pequeña, acogedora, te da una sensación de estar bebiendo en casa. En esta típica cantina de barrio, la sangría es la bebida recomendada para consumir. Sobre la barra, decenas de gorras y sostenes engalanan el lugar, son amuletos de buena suerte comenta el cantinero, quienes gustan del lugar los dejan en señal de agradecimiento. Epigmenio González # 1132 Col. Mexicaltzingo

3.- La Sin Rival

Ubicada en la Calzada Independencia y Gante, esta peculiar cantina cuenta con el honor de tener el registro más longevo en el rubro, fue fundada ¡en 1898! Una edificación tan antigua como simple con una puerta abatible que te invita a pasar. Restaurada más de una vez, un mural con un collage de letras te recuerdan donde estas al estar hecho con palabras meramente tapatías.
Usando un poco la imaginación y rememorando los años mozos de la Calzada Independencia, la Sin Rival sigue ahí observando y siendo parte de historias que se pierden en la cotidianidad. Cervez de barril servida en “Chabela” para refrescarse es uno de los placeres que puede darse aquí. Calzada Independencia Sur # 699 Col. Barragán Hernández

4.- Restaurant Bar Oriental Mascusia

Al Mascusia no se va solamente a beber, ya que una vez que se pide una bebida inmediatamente el mesero le sugiere alimentos para acompañar. Desde una torta ahogada, tacos dorados, sopa de médula, caldo de camarón o el mismísimo viril. Lo mejor es que no genera un costo extra en la cuenta, mientras se siga consumiendo bebida, la botana seguirá siendo cortesía de la casa. Por alguna extraña razón, la cerveza en Chabela sabe mejor en este lugar. Av. Francisco Javier Mina # 336 Col. San Juan de Dios

5.- La fuente

Quizá sea la cantina más famosa de la ciudad, ubicada en el corazón del centro histórico, la fuente fue fundada en 1921 y re ubicada en 1950. El barullo es parte de ella. Un viejo piano suele acompañar a los asistentes que siempre les dejará un gran sabor de boca.
Una antigua bicicleta que fue olvidada, nunca reclamada, mucho menos limpiada, observa sigilosamente a los parroquianos y turistas que asisten. Un tequila, brandy o una cerveza es lo mejor que se puede beber aquí. Pino Suárez # 78 Col. Centro

6.- Los Famosos Equipales

Si lo que se busca al momento de beber es un lugar tradicional, con un trago único, lo ideal es visitar Los Famosos Equipales. “Nalgas alegres” es el nombre de la bebida exclusiva de la casa, si pide una seguramente se la entregaran a un acompañante para así pedirle el favor de que le pase las nalgas. Nostalgia pura en sus paredes con fotos antiguas de futbolistas, músicos y toreros, dignas todas ellas de un museo de su especialidad. Ofrecen alguna botana gratuita y otras más a la carta, un lugar imperdible e imperdonable omitirlo. Juan Álvarez # 704 Col. Artesanos

7.- La iberia

Otra joya dentro de la corona cantinera de Guadalajara es Cantina La Iberia, donde no pasa desapercibida su variedad de botana, la cual conforme vas consumiendo va aumentando de nivel comenzando con churritos, fruta picada, hasta llegar a las tradicionales como tortas ahogadas, tostadas y demás. Se puede sentar en una mesa o directamente en la barra donde siempre te atenderán de la mejor manera. No importa la bebida que pidas, todas son de la mejor calidad, excelentemente preparadas o heladas si son cervezas, lo importante es disfrutar el ambiente. Alameda # 9 Col. El Retiro.

El héroe tapatío que tiene su propia calle

Reportaje

Por José Ricardo Contreras S.

Diariamente, quienes vivimos en esta metrópoli, vamos y venimos de un lugar a otro y pasamos por ellas sin detenernos a pensar en quiénes son realmente, en su origen o en su pasado: son las calles de Guadalajara, pero ¿Sabe usted por qué razón un mismo camino llega a tener hasta tres nombres? O acaso, ¿tiene idea de cuántas calles tienen nombres de personas cuyo único mérito ha sido el haber asesinado a muchas otras? Podríamos mencionar una lista interminable de ellas y, sin lugar a dudas, ha de ser un verdadero oprobio para quienes habitan por ellas. Por eso en esta ocasión conoceremos un poco de un personaje que se contrapone a esta premisa.

Se trata de Martín Macías y nació en 1974 en esta ciudad de Guadalajara y tiene una calle que lleva su nombre.

Ingresó a la brigada deportiva militarizada Dragones a los diez años de edad en lo que ahora es el centro comercial independencia. Allí aprendió los primeros auxilios y posteriormente, cuando tenía 17 años, realizó su primer servicio en las explosiones del 22 de abril de 1992 en el barrio de Analco de esta ciudad.

Al siguiente año, en Junio, ocurrió una inundación en la colonia Lomas del Paraíso que cambió su vida para siempre.

El agua, busca siempre su cause –rememora Martín–, El lugar en donde se encuentra esa escuela era el cause de un arroyo y lo que pasó en aquella ocasión probablemente pueda volver a pasar.

Sucedió que una fuerte lluvia con granizo provocó que la escuela de nombre Guadalupe Victoria (en el turno vespertino, ya que en el matutino se llama Adolfo López Mateos) de La colonia Lomas del Paraíso, hizo reventar las bardas que contenían el inmueble, provocando una dramática escena donde el personaje que nos ocupa, y que contaba con 18 años entonces, se lanzó a salvarle la vida a 70 infantes que estudiaban en esa escuela, además de 3 profesores.

La puerta estaba encadenada y con candado e intenté ir por las llaves pero no conseguí nada por lo que encontré una varilla y, buceando, abrí la puerta. Luego, fui sacando a los niños, uno por uno; en algún momento, entré a un salón y encontré a un maestro y tres niños debajo de un mesabanco y les dije “tranquilo jefe, no es un terremoto, es una inundación”, y los saqué de allí también. En total fueron 73 personas a las que saqué de esa escuela.

A las semanas del suceso la junta de vecinos decidió por unanimidad pedir al gobierno municipal de Zapopan que la calle por donde se encuentra esa escuela llevara el nombre del victorioso héroe y así sucedió desde ese día. Entre vivas y aplausos la población recibió el 30 de Agosto de 1993 al hombre que arriesgó su vida aquella tarde.

No recuerdo la cantidad exacta de a cuantas personas le he salvado la vida –cuenta Martín al cuestionarle al respecto– pero calculo que podrían ser más de 200 personas.

“Lo que yo hago no es en realidad algo extraordinario, simplemente es mi manera de ayudar o de contribuir a mi comunidad, devolviéndole un poco de lo mucho que me ha dado.  Si todas las personas hiciéramos algo por alguien más, esta sociedad sería muy diferente”. Afirmó Martín Macías.

 

Datos:

En el municipio de Guadalajara los nombres de las calles los determina el municipio y, en ocasiones, sucede en conjunto con la población de un lugar, pero eso, muy rara vez pasa.

Existen calles que cambian de nombre por cuestiones de numeración como la calle Javier Mina que luego se convierte en Juárez y posteriormente en Vallarta.

El mérito que debe tener una persona para que una calle lleve su nombre, en un 80%, es desconocido por las autoridades locales al momento de cuestionarles.

El 75% de las calles tiene nombre masculino, solo el 5% en femenino y el 20% restante son objetos, animales, cosas o particularidades.

(Investigación realizada en Archivo de la ciudad de Guadalajara)

Algunas calles a las que se les ha cambiado el nombre en Guadalajara:

Coordilleras por Manuel Clouthier

Calzada del Obrero por Juan Pablo II

Monte Casino por Fidel Velázquez

Lafayette por Chapultepec

Las Aguilas por Pablo Neruda

Manuel Tolsa por Enrique Díaz de León

Tepic por Luis Pérez Verdia

Av. Washington por Circunvalación Agustín Yañez

Boulevard Tlaquepaque por Boulevard Marcelino García Barragán.

Fuente: “La cuadrícula”, Eduardo López Moreno

Vacacionar en un país en guerra, con una pizca de discriminación en el camino

Crónica

Opinión

Por Alejandro Barragán

La discriminación racial es un desafío para la política internacional y para todas las naciones en general, pues a la fecha no se ha podido resolver. Vivimos en un país que discrimina por todo: por estatura, complexión,  preferencia sexual, color de piel, apariencia física, origen étnico, género,  condición social, etc.

En el contexto nacional lo más claro en cuanto a discriminación es evidente en la televisión. Quienes ocupan los papeles protagónicos son personas de piel blanca, en tanto que los de piel oscura hacen los de secundarios. Nadie puede negar esto.

Como abogado en el ramo del Derecho Internacional sé que las naciones que tienen un problema con la discriminación racial buscan ser parte de los convenios y acuerdos para evitar éste mal. El problema radica en que no lo hacen precisamente porque estén en contra de la discriminación, sino porque no quieren tener problemas en el concierto de las naciones.

Nací un 2 de agosto de 1966 con credencial de negro y eso lo confirmaría (una vez más) 48  años y tres días después, en un país que hace alarde de la igualdad racial.

La tercera vez que fui a Europa en el año 2014 estuve en Milán, Venecia, Porec (Croacia), Praga, Viena, Berna, Frankfurt, Kiev, Ucrania y un breve paso por Ámsterdam. Este viaje por alguna razón la policía estuvo presente más de una vez.

Salí de México hacia Milán vía Atlanta en los Estados Unidos. Aunque solo iba de paso por la Unión Americana, cuando pasé migración me tocó un policía blanco, pelón a rapa, tatuado y nunca me quitó la mirada mientras tecleaba su computadora. Después de las preguntas de rigor me permitió la entrada.

No tuve problemas para entrar a Europa por la ciudad de Milán en Italia. Entré y salí de Croacia sin contratiempos. Como no pertenece a la Unión europea, pasé migración dos veces.

Cuando iba de Praga a Frankfurt en un viaje nocturno en autobús, al cruzar la frontera alemana, unos policías con cabello largo y uno con una “Cola de Caballo” al estilo Miami Vice, nos revisaron a todos, vieron mi pasaporte y me lo regresaron. A un muchacho que parecía chino lo bajaron y ya no subió al camión.

De Frankfurt a Viena iba dormido en el tren cuando alguien me movió para despertarme. Pensé que soñaba que estaba en el cielo: dos hermosas jóvenes con cara de ángel estaban de pie a mi lado. El sueño de convirtió en pesadilla, cuando vi sus uniformes de policías. Me preguntaron a dónde iba, cuánto dinero traía y si traía tabaco o alcohol. Yo viajaba con dos pasaportes porque en el vencido estaba la visa norteamericana. Revisaron ambos documentos y al no ver nada irregular continuaron con la revisión a otros pasajeros.

El problema fue cuando me fui a Kiev, Ucrania. Yo tenía un vuelo Frankfurt-´Kiev, con escala en Ámsterdam.

Todo estaba de maravilla, mi vuelo de Frankfurt a Ámsterdam era por la aerolínea holandesa KLM. Ese era un vuelo ejecutivo. El avión, un Lear Jet, tenía asientos muy cómodos, amplios, toda la cabina parecía primera clase. De hecho todos los hombres y mujeres que volaron conmigo llevaban maletines, y vestidos con traje y ropa formal. Yo era el único de mezclilla, tenis y mochila.

Llegamos al aeropuerto Schiphol de Ámsterdam. Me dirigí a buscar mi puerta de conexión. El aeropuerto, como todos los internacionales de Europa, es enorme. Escaleras eléctricas, tiendas, boutiques, restaurantes y cientos de salas y puertas de embarque.

Como Ucrania no pertenece a la Unión Europea, debía salir de la misma y pasar migración. Ucrania le pide visa a los mexicanos y yo llevaba todo en orden.

Cuando llegué al área de migración las filas eran interminables, pero avanzaban rápido. Me puse en la equivocada, para mi mala suerte.

Los cubículos de migración tienen dos ventanillas con igual número de oficiales muy juntos, de tal manera que dos filas de personas van muy cerca una de otra.

Había unas ocho a diez personas delante de mí antes de llegar a las ventanillas. Desde que me vieron los dos oficiales que estaban ahí comenzaron a secretearse sin quitarme la mirada.

Sé que mi aspecto no me ayuda mucho en esto de evitar la discriminación, además de que hacía unos meses en ese aeropuerto habían detenido al “Chino Ántrax”, un peligroso criminal identificado como jefe de gatilleros del Chapo Guzmán. “Ya valió madre”, pensé.

Los policías de migración eran un joven pelirrojo y el otro rubio. Cuando me tocó el turno de que revisaran mi pasaporte, el pelirrojo me habló en su idioma y por supuesto no entendí nada, y yo le contesté en español: yo solo hablo español o inglés.

La conversación con éste sujeto en inglés fue la siguiente:

-¿Adónde va?

-A Kiev.

-¿A Kiev?

-Sí.

-¿Qué va a hacer allá?

-Turismo.

-¿Turismo? ¿A un país en guerra?..¿Sabe que está en Guerra?

-La Guerra está en el Sur.

-¿No tiene miedo?

-No.

Entonces levantó su teléfono y a los pocos minutos llegó una joven mujer policía con cara de pocos amigos. Era simplemente hermosa, lástima que no era lo mejor conocerla en esas circunstancias.

Me pidió que la acompañara y fui a dar hasta un lugar donde estaban  las oficinas y las celdas de la policía en el aeropuerto. Me empezaba a incomodar, pero no estaba nervioso.

Me preguntó cuánto dinero traía, por mi reservación de hotel y mi boleto de regreso. Me dijo que en Ucrania no había nada que hacer. Le contesté que mi reservación era electrónica y me pidió que se la mostrara.

Le expliqué que cuando estuve en Croacia se me bloqueó el correo y ya no podía acceder al mismo. Entonces me puso al frente de una computadora para que checara mi correo, le dije que el problema era que sólo podía checar en el teléfono, que me diera acceso a internet para demostrarlo.

Nuevamente me preguntó porque iba a un país en guerra. Le dije que sabía que el conflicto estaba en el sur. De hecho hacía unos días habían derribado un avión de pasajeros, pero eso a mí me tenía sin cuidado. Le comenté que por qué entonces KLM vendía boletos a un país en guerra. Me echó una mirada poco amistosa.

Me recogió los dos pasaportes y se fue a otra oficina. En ese momento llegaron otros policías con otro hombre. Yo estaba preocupado de que fuera a perder el otro vuelo. La verdad lo de la guerra no me preocupaba porque eso estaba a 600 kilómetros de Kiev.

En ese momento un policía de unos 60 años que estaba en otro escritorio se me acercó y me habló en español:

-¿Dónde vive?

-En México.

-¿A qué se dedica?

-Soy abogado.

Se retiró y con una sonrisa me hizo una seña como de “no les haga caso”.

Regresó la chica policía con los pasaportes en la mano. Yo estaba sentado en una silla con descansabrazos, se inclinó hacia mí y se apoyó con sus dos manos en  la silla, como queriendo ser amistosa y condescendiente: “No está bien que te diga esto: cuídate mucho en Kiev”, y me entregó mis  pasaportes.

Yo ya estaba encabronado, tomé mis documentos y la mujer me encaminó por otra puerta hacía mi sala de embarque.

Casi fui el último en abordar. Cuando pasé mis objetos por el detector de metales previo a subir al avión, el joven que estaba verificando vio mi pasaporte y dijo “¡Viva México!”.

¿Ustedes qué le dirían?

Primer día en la guerra

No hay es necesario estar en medio de una reyerta entre soldados para ver el horror de la guerra. En mi primer día en un país en conflicto fui recibido por las sinceras sonrisas de dos bellas recepcionistas del Hotel Accord Rus de Kiev. Para soltar esa sensación de incomodidad que me dejó el reciente acto de discriminación holandesa, lo primero que hice fue platicarles a ellas y a un joven que atendían el front desk y el concierge lo sucedido unas horas antes. Cuando terminé mi relato se voltearon a ver entre ellos y advertí honestas muestras de desaprobación hacía lo que me pasó. Una de las cosas en que fue enfática la policía holandesa era que no había nada que hacer a Ucrania y que estaba en guerra. Ucrania tiene un severo problema económico. Parte de sus ingresos provienen del turismo, entre quienes se cuentan árabes, occidentales y latinos como mi caso. Ciertamente la guerra es un riesgo para todo aquél que llegue a un país en conflicto, pero no menos cierto es que la zona de los actos bélicos se encontraba muy marcados y lejos de la ciudad donde me encontraba. A partir de esto, el personal del hotel hizo un gran esfuerzo para que me sintiera en mi casa.

El conflicto armado entre dos ejércitos estaba a seiscientos kilómetros de distancia, pero entre la misma población, a la fecha existen diferencias de si se deben anexar a Rusia o emanciparte de ella a toda cosa. Cabe aclarar que la zona actual en disputa es la correspondiente a la península de Crimea. Existen prorrusos y nacionalistas ucranianos, obviamente los primeros desean su anexión a Rusia con la esperanza de ver mejorada su economía, mientras tantos los segundos consideran no necesitarla para sacar el país adelante.

El segundo día en Kiev me llevó a caminar sin rumbo. Tomando fotografías y admirando lo majestuoso de la ciudad perdí la nación del tiempo y del espacio. Cuando menos pensé, las personas que caminaban en las calles no eran civiles la mayoría, sino militares perfectamente pertrechados. Las miradas empezaban a cernirse sobre mí. Un sobresalto y el consecuente temor de estar en medio de soldados me hizo desandar el camino. Sabía que en cualquier momento podía ser detenido por los militares para hacer preguntas de rigor. Un mexicano con aspecto de árabe o hindú puede no ser muy bien visto y esto lo digo porque hubo gente que se me habló en árabe o me pregunto de qué parte de la india era.

Lo impactante de este segundo día en un país en guerra fue llegar a la plaza principal de la Capital Ucrania. La plaza Maidan fue escenario del conflicto sociopolítico que enfrentó a los ucranianos dejando una triste cifra de más de cien muertos en unos cuantos días de enfrentamientos. La emblemática plaza se convirtió en zona de guerra, armas de fuego, ladrillos quitados de los pisos, y bombas molotov entre otros instrumentos de pelea cobraron la vida de estos ciudadanos. Tan solo al cruzar una calle de la plaza, un edificio fue incendiado donde se registró el mayor número de víctimas. La guerra también llegó ahí, aunque el conflicto entre militares estuviera a kilómetros de distancia.

No presencié el conflicto, pero los estragos de esos momentos estaban ahí indelebles, ni para los Ucranianos ni para los que fuimos testigos de lo que fue éste campo de batalla. Fui advertido de no acercarme al lugar. Obviamente no podía evitar hacer lo contrario. Lámparas derretidas por el fuego, vidrios quebrados, ladrillos desprendidos, barricadas, llantas, fierros retorcidos, alambres de púas y muerte, demasiada muerte es lo que reinaba en la Plaza Maidan, la Plaza de la Independencia, que es la traducción al español.

Ver los rostros de los fallecidos, (principalmente jóvenes), en las recientes fotografías dispuestas para su memoria no hicieron otra cosa que darme una punzada en el corazón. No necesitas conocer a nadie para darte cuenta que murieron seres humanos en circunstancias que quizá se pudieron haber evitado. Es muy probable que alguno de los objetos que le haya infligido la muerte a alguien ahí estuviera reposando: una piedra, un pedazo de metal, el vidrio que contenía el combustible.

La plaza de la independencia algún día será reconstruida y le será regresada su gloría, pero donde estarán esos hijos que le fueron arrancados ahí mismo en sus entrañas. A esos a los que les robaron sus sueños, dejando una familia sin padre, sin hijo, sin esposo…ya no regresaran y la guerra continúa.

 LOS DATOS

La guerra civil en el este comenzó el 12 de abril de 2014. El gobierno interino de Ucrania inició un operativo armado contra los grupos armados rusos que llegaron al este de Ucrania tras la anexión de Crimea. El principal núcleo de estos grupos, la ciudad de Slaviansk, fue sitiada por el ejército ucraniano y se enfrentaron en varios incidentes, dejando varios muertos. El conflicto se extendió a otras ciudades, como Kramatorsk y Mariupol. Referendos independentistas de los separatistas locales fueron realizados el 11 de mayo en diversas zonas de los óblasts de Donetsk y Lugansk.

Más de 6.000 personas han muerto desde abril de 2014 en Ucrania en la guerra entre las fuerzas bajo mando de Kiev y los milicianos separatistas prorrusos, según las estimaciones de la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. La agencia de Naciones Unidas ha asegurado que los combates registrados en las últimas semanas, especialmente en torno al aeropuerto de Donetsk y en la localidad de Debaltseve, han dejado cientos de muertos “civiles y militares” y una “situación insostenible” para las personas que quedaron atrapadas o fueron secuestradas en esas zonas “controladas por grupos armados”. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Hussein, ha asegurado que los informes sobre la situación de Derechos Humanos en Ucrania difundidos confirman la “devastación despiadada” contra las vidas civiles y las infraestructuras, con mujeres, niños, ancianos y grupos vulnerables como colectivos particularmente afectados.

Ucrania, situada en Europa central, tiene una superficie de 603.550 Km2.

Con una población de 42.591.000 personas, se encuentra en la posición 32 de la tabla de población, compuesta por 196 países y presenta una moderada densidad de población, 71 habitantes por Km2.

Su capital es Kiev y su moneda Grivnas.

Es la economía número 64 por volumen de PIB. Su deuda pública en 2015 fue de 65.015 millones de euros, con una deuda del 79,33% del PIB. Su deuda per cápita es de 1.527 € euros por habitante.

La última tasa de variación anual del IPC publicada en Ucrania es de marzo de 2017 y fue del 15,1%.

Si la razón para visitar Ucrania son negocios, es útil saber que Ucrania se encuentra en el 80º puesto de los 190 que conforman el ranking Doing Business, que clasifica los países según la facilidad que ofrecen para hacer negocios.

En cuanto al Índice de Percepción de la Corrupción del sector público en Ucrania ha sido de 29 puntos, así pues, la percepción de corrupción de los ucranianos en su país es muy alta.

Texto y fotos: Alejandro Barragán

“A veces el mismo poeta no está comprometido con ese posible lector que pueda encontrar”

Entrevista a Jorge Orendáin, poeta

Por Damián Amezola

Compartiendo su experiencia de vida y de carrera como escritor y editor, Jorge Orendáin nos adentra en lo que implica el trabajo de una editorial comprometida con el arte, la literatura, y la realidad con la que se ha topado. Así también, nos adentra en el mundo de la poesía y lo que ésta representa para la vida humana que se adentra en ella, para la vida interior, espiritual, de la cual resulta sustento, luz y esperanza transformadora.

Nació en Guadalajara, Jalisco, en 1967. Poeta. Estudió ciencias de la comunicación en el ITESO y la maestría en literatura del siglo XX en la Universidad de Guadalajara. Miembro fundador de Ediciones Arlequín. Ha sido subdirector de Trashumancia. Colaborador de Luvina y fundador de la Editorial La Zonámbula. (fuente: Enciclopedia de la literatura en México http://www.elem.mx/autor/datos/1654)

 

¿Orendáin es de la tequilera también?

El apellido Orendáin es de origen vasco y sí es de la tequilera, que son parientes, como de segundo grado; y es muy normal que cuando alguien me conoce, sabe mi apellido, me pregunta que si soy del tequila Orendáin y les digo que no; pero sí son parientes. Yo tengo la ilusión que algún día a los del tequila Orendáin, a los dueños, les pregunten: “Oye, ¿y tú eres algo de Jorge Orendáin, el que escribe poemas?

Jorge Orendáin, ¿poeta editor? ¿Editor poeta? ¿Ser editor es tu profesión? ¿Ser poeta es un oficio, es un hobby? ¿Cuál es la diferencia?

Son categorías muy diferentes. Yo quisiera dedicarme solo a escribir poesía, a leer poesía, a vivir mi vida solo como poeta, no me gusta la palabra poeta porque siento que me queda muy grande. Pero a lo largo de mi trabajo como editor, que ya lleva, más o menos, casi treinta años, me ha quedado claro que es muy importante porque, como editor, estoy consciente de que puedo ser un mediador muy importante para que la poesía llegue a más gente y llegue también de la mejor manera.

Quisiera abordar tu proyecto editorial. ¿Por qué una editorial propia?

En Guadalajara, y más concretamente en Jalisco, desde hace muchas décadas han habido muchos escritores que le han dado nombre a nuestro país, los más reconocidos son: Agustín Yáñez, Juan Rulfo y Juan José Arreola. Y, claro, hay muchísimos más como Jorge Portillo y Rojas, y, bueno, muchísimos más que podemos citar. Entonces, desde el siglo XIX hasta nuestros días, Guadalajara se ha distinguido, y el estado de Jalisco, en tener grandes escritores, y por lo tanto esa necesidad, que surge de esos escritores, de publicar, creo que ha originado que haya revistas, editoriales, que han dado a conocer a estos escritores. Algo tiene Guadalajara que hay una efervescencia de escritores en diferentes géneros, pero sobre todo en novela y en poesía y que al mismo tiempo ha generado grandes editoriales, grandes revistas, desde tiempos remotos, remotos digo del siglo XIX. Hay grandes revistas que han hecho historia en Jalisco. Puedo citar varias, pero las más recientes serían: La muerte, La esfera, Etcétera, Trashumancia, Juglares y alarifes, El sair, Reverso, que han dejado desde el siglo XIX hasta nuestros días un registro de lo que han escrito muchos de nuestros autores más importantes, puedo citarte a Francisco González León, Alfredo R. Plascencia, Ernesto Flores. Ya más cercanos a: Raúl Bañuelos, Raúl Aceves, Jorge Esquinca, etc. Entonces, hablar de Jalisco en términos literarios, es referirse siempre al trabajo editorial y a la gran cantidad de escritores que han surgido en este estado.

¿Tú trabajaste en una editorial?

He trabajado en varias. Yo creo que de las más importantes en las que he estado es en Arlequín, la que me tocó ayudar en la fundación, y ahora en la editorial La Zonámbula, que me toca dirigir, y también estoy en la editorial de la Universidad de Guadalajara, que se llama Editorial Universitaria y antes también estuve dirigiendo la revista Trashumancia, que hicimos treinta números, que es una de las revistas, creo, más importantes que se han hecho en Jalisco. Me tocó también iniciar con la revista Luvina, de la Universidad de Guadalajara y también colaborar en revistas que para mí han sido muy importantes como: Reverso. Curiosamente en estas fechas ya casi no se hacen revistas, son más editoriales las que están ahorita dando la cara por el mundo editorial.

¿Tú al fundar (tú fundaste Zonámbula), también traías otra visión o solo el perpetuar esto que dices, que muchos de los grandes autores han hecho revistas, que ha habido talento que debiera quedar en registro? Es decir, ¿cuál es el compromiso más grande con tu editorial?

A mí me es muy importante, en este caso La Zonámbula, haberla fundado porque he percibido, desde que inicié yo a escribir y a publicar, un gran vacío para los escritores importantes de nuestro estado, para publicar. Se me hace inconcebible que tengamos aquí a poetas muy importantes que no le piden absolutamente nada a ningún poeta de América Latina y que no tengan un espacio para publicar; un espacio digno; una editorial que les pueda distribuir a nivel nacional. Eso me da mucha tristeza porque no se lo merecen. Escritores como Raúl Bañuelos, Raúl Aceves, Ricardo Yáñez, etcétera, merecen ser conocidos a nivel nacional porque son muy buenos. Desafortunadamente el centralismo nos sigue afectando mucho, los poetas más importantes que se reconocen son los que radican en el Distrito Federal. De ahí que fundar una editorial, o dirigirla, es un poco apoyar a esos autores ya con trayectoria y, por supuesto, a los nuevos, a los que vienen trabajando, que vienen con nuevas propuestas. Y hablo concretamente del género de poesía, que siempre ha sido el más desfavorecido. Entonces, estar en esto de dirigir una editorial, conlleva, antes que nada, un compromiso de que la obra de esos autores importantes no quede inédita. Que por lo menos se den a conocer, aunque sea en Guadalajara, trescientos ejemplares o quinientos, y que se lean, que se distribuyan, que se critiquen, que salgan, que se comenten en los periódicos, etc. Me da mucha tristeza que el centralismo del D.F. nos esté comiendo todavía en nuestros días porque yo creo que Guadalajara ha demostrado, desde hace mucho, desde el siglo XIX hasta la fecha, que tenemos escritores de primer mundo, que tenemos editoriales de primer mundo, que tenemos revistas de primer mundo. Pero desafortunadamente tenemos un gobierno de quinto mundo y tenemos un grupo, una comunidad lectora de tercer mundo, tenemos libreros de tercer mundo y también tenemos lectores que, pues, se interesan en otras cosas y dejan a la literatura por un lado. Creo que el trabajo que estamos haciendo los editores, y obviamente los escritores, es un poco como el salmón, navegar contracorriente, pero siempre llegamos a un destino, a un final. A veces me preguntan: ¿por qué publicas libros en La Zonámbula si es muy difícil, no hay dinero, nadie compra? Digo sí, pero si no lo hacemos, nosotros los independientes, no habría casi nada de literatura que se publique en Guadalajara; porque la Secretaría de Cultura, la Universidad de Guadalajara, el ITESO, la UNIVA, los Tecos, la UVM, etc., no hacen nada, prácticamente nada.

¿Conviene, entonces, ser escritor en un país donde casi no se lee?

Sí, porque hay que ser subversivos. Hay que demostrar a través de la palabra y de la Literatura que no tenemos que darnos por vencidos. Hay que reconocer, a mí me duele que no se lea, mucho me duele. No me duele que no se vendan los libros, esa es otra cosa. Se pueden leer muchos libros sin que se vendan. Yo creo que lo que más necesitamos en Guadalajara, y en muchas partes, no es que se vendan nuestros libros. Y voy a decir una especie de paradoja, no me importa que no se vendan, lo que me importa a mí es que se lean. Y mi experiencia como editor es que, cuando llevamos libros a librerías para que se distribuyan, casi no se venden. Y me da mucha tristeza, llegar a la conclusión de que una librería, para una editorial como La Zonámbula, no es el mejor lugar para que nuestros libros se den a conocer. Entonces tenemos que buscar otras alternativas como ferias del libro, presentaciones en secundarias, preparatorias, en ferias municipales, en presentaciones como esta que acaba de haber como del libro Serendipias, etc., o ir casi, casi de mano en mano. Porque si tú como lector, un lector común y corriente, va a una librería como la Ghandi, no va a ir a buscar un libro de Arlequín o de La Zonámbula o de Mantis o de Paraíso perdido, va a buscar a la mesa de novedades, va a buscar al autor que está de moda, va a buscar el libro que más se está vendiendo, porque lo que quiere es consumir un producto que de alguna manera está en el círculo de la mercadotecnia. Los independientes no podemos competir en una librería como la Ghandi, por ejemplo. No quiere decir que no se pueda, pero como tenemos lectores de un perfil muy bajo, es muy difícil que vayan a buscarte a ti como editor independiente, como autor que eres. Podrías ser muy bueno, pero no eres famoso, no eres conocido, no sales en la televisión, no sales en los suplementos, no se habla de ti tanto, aunque seas mejor que muchos de ellos.

¿Se te ocurre algo como para generar lectores, particularmente en poesía?

Yo creo que necesitamos muchos aliados. Y mi experiencia particular, los talleres de poesía que hay en Guadalajara, y que son muy pocos, desde ahí, son muy importantes. Otro aspecto importante sería que desde la educación secundaria, es más, desde el kínder; desde el kínder, preescolar, primaria, secundaria, preparatoria, licenciatura, es muy importante que haya maestros sensibles que, aunque des una clase de matemáticas, puedas decirle a tu alumno: mira, aquí hay un libro de poesía que es importante para ti, léelo, no importa que no sean matemáticas, puede ser importante para tu vida. Y estoy hablando de poesía, hablo, y quisiera decir literatura, pero creo que es un fenómeno muy difícil porque necesitamos muchos, muchos aliados, y  a veces el principal enemigo, aunque te parezca rara mi respuesta, es el mismo poeta. A veces el mismo poeta no está comprometido con ese posible lector que pueda encontrar y muchos de ellos están sumidos o encapsulados en su mundo intelectual, su mundo de creación y no les importa muchas veces lo que su trabajo pueda significar para otro. Y para mí, el trabajo de un poeta es muy importante porque estoy seguro que puede decirle a un lector común, muchas cosas, a través de un lenguaje sencillo, a través de un trabajo poético muy firme, con mucha conciencia, y que no trate de sorprender o de apantallar o de presumir, a través de su palabra, a un posible lector. Creo que a veces los mismos poetas son los culpables de que la misma gente no quiera leer porque su poesía a veces no llega. Y no llega porque es muy intelectual, muy abstracta, muy, no sé, con una falta de compromiso con el arte en sí mismo. Y cuando digo el arte en sí mismo es porque creo que el arte tiene que ayudar a un receptor a transformarse, tiene que ayudarle a ser mejor, a ver la vida de otra manera; a entender que la imaginación es una herramienta muy importante de defensa. La poesía no es aburrida, nunca será aburrida cuando es buena poesía.

¿Has incursionado en la narrativa?

Sí, he escrito cuentos. No sé, quince, veinte. Pero no me voy a poner a escribir cuentos pensando en que se van a vender más. Eso me parecería un asunto no ético. Yo escribo poesía porque es lo que siento que es para lo que me alcanza. Pero no dejaría, no me pondría a escribir una novela o cuentos por el simple hecho de que se van a vender más. Eso no, no creo hacerlo nunca. Pero sí me gustaría algún día escribir una novela, por supuesto. Cuentos tengo algunos, malones, pero sí he incursionado en la narrativa. De los géneros, aparte de la poesía, el que más me gusta es el artículo o el ensayo o la reseña literaria. El cuento y la narrativa no tanto porque me cuesta más trabajo. Pero no cambiaría por un asunto económico.

¿Ser poeta es una pasión?

Jorge: Sí, es una pasión. Es lo más importante que yo he encontrado en mi vida. El trabajo de editor es algo, no es que se le parezca, pero está cercano. Y creo que ser editor es un poco como asumir un apostolado. Decir: yo de esto no me voy a hacer rico, es más, al revés, voy a perder dinero. Pero es un apostolado porque estoy apoyando en esta lucha para que la poesía no termine, para que la poesía siga. Y hay mucha esperanza; este evento me pareció importante. Había dos o tres autores muy jóvenes que me dicen que la poesía sigue siendo importante, que la poesía sigue siendo fundamental, que la poesía sigue siendo para todos, aunque esos todos sean unos cuantos.

¿Tú te viste así como poeta en algún momento, tú así te proyectaste, te perfilaste?

Pues, bueno, yo como desde los doce o trece años dije: yo quiero ser escritor o periodista; editor no, no me había imaginado este trabajo; pero sí, desde los doce, trece años, yo quería ser escritor. Siento que si volviera a tener diez años, seguiría decidiendo dedicarme a la literatura.

¿Alguien se opuso a este sueño de ser escritor?

Nunca. Quizás el único opositor sería yo mismo. Nunca tuve ese problema. Porque en mi familia nunca estuvimos aferrados al asunto económico, al tema material, sino que yo fui, he sido así, porque así quise ser. Nunca mi padre ni mi madre me dijeron: tienes que ser escritor, tienes que ser poeta o tienes que ser editor. Ni tampoco: tienes que ser ingeniero, doctor, futbolista. No. La vida me fue encaminando a este oficio, a esta vocación y no me arrepiento, tengo cincuenta años, ya no me puedo echar para atrás tan fácilmente.

¿El peor libro de poesía que has leído?

Eso no te puedo decir porque podría perjudicar a alguno. Hay muchos. Yo en mi biblioteca tendría unos cinco mil libros de poesía y, de esos, doscientos han sido muy malos. Pero tuve que leerlos en un momento por muchas cosas. De los míos sí te puedo decir que a lo mejor hay unos que no me convencen tanto; de lo que he publicado, como seis o siete. Quizá uno que no me convenció tanto es uno que publicó Conaculta que se llama Telescopios de papel. Siento que era muy joven todavía, siento que me apresuré. Pero de todos los demás me siento muy seguro, muy confiado, siento que di lo que más pude por la edad en la que tenía. Y creo que los demás son libros que, en lo particular, me parecen buenos porque han dicho mucho de mí, en la época en la que los escribí. ¿Cuál sería el mejor? También es una pregunta muy difícil, pero creo que el más completo para mí de los que yo he publicado es uno que se llama Marpa y otro que se llama Ciudad a cuatro ríos. Serían quizá los libros más completos como un libro en sí. Pero tengo otro, mi primer libro que se llama Animalías, que habla sobre animales. Me gustan muchos poemas de ahí. Creo que también es un buen libro. Son libros muy importantes para mí. Y el tercero, no por eso menos, no lo menosprecio respecto a los otros dos, se llama Si la pausa que también me gusta mucho. Me parece un libro que dice mucho de mí. Y, otro de los primeros que publiqué que se llama Por demás la lluvia que es un libro muy primero, pero me gusta mucho, creo que hay poemas muy importantes que dicen mucho de mí y que creo que también son muy representativos. Hay otro que publiqué que se llama Patio exterior que ahí más bien el asunto era los poemas breves. Pero retomando tu pregunta, no puedo decirte cuál libro ha sido el peor.

¿Tres autores nacionales, latinoamericanos e internacionales que se tienen que leer?

Para mí, Jaime Sabines, Octavio Paz, José Emilio Pacheco, tres. Pero otro más que a veces no está considerado es Alfredo R. Plascencia. Y otro más, ya no en esa lista, sería Eduardo Elizalde. Te puedo decir veinte más, pero esos que mencioné serían los más importantes. Latinoamericanos: Eugenio Montejo, sería uno; César Vallejo, Eliseo Diego; Juan Gelman me gusta mucho. Borges también, aunque no, y muchos se podrán molestar, pero no es de mis favoritos. Me gusta mucho Ernesto Cardenal. Internacionales, me gusta mucho leer a escritores de Europa del este, Vasco Poppa, por ejemplo; también toda la generación del 27 en España me parece muy importante; y, por supuesto, los grandes, grandes, grandes, que son Rimbaud, Baudelaire, Nerval; en América, Eliot, la lista ahí sí es muy, muy larga, pero son los monstruos. Rilke, Ezra Pound, Mayacovski. En Argentina, que me ha gustado mucho, y creo que a muchos jóvenes también, Alejandra Pizarník.

¿Qué le dirías a un poeta joven?

Pues, mira, justamente porque estamos aquí con este promocional que dice: por favor, lea poesía, me parece que sí hay que recalcar mucho: por favor, lee poesía; no te vas a arrepentir, porque la poesía llega a fibras del ser humano que no es fácil despertar sin ella. Yo sé que por medio de la música, por ejemplo, lo puedes llegar a sentir. Pero la poesía es muy fuerte porque te confronta muchas situaciones de tu interior. Te confronta tu infancia, a tu relación con tu madre, con tu padre, con Dios, con tu pareja, con tu expareja, con la ciudad, con el dolor, con la muerte, con el juego también, con el dolor también. Yo creo que si le decimos a la gente: por favor lee poesía, y lee buena poesía, créeme que nunca te vas a arrepentir. No vas a recibir beneficios económicos ni sociales, sino que vas a recibir un beneficio espiritual, y cuando digo espiritual no me refiero a lo religioso, sino a un asunto de alimentar tu espíritu interior, de alimentar tu yo interior y de tratar de ser mejor persona, gracias a la imaginación de estos escritores, a estos poetas que han entregado su vida a veces a un verso. Whitman es otro que hay que citar.

¿Se puede vivir de la poesía?

Económicamente no, pero espiritualmente sí y muy, muy bien.

El Medioevo Rojiblanco

Reportaje

Por Juan Uribe

Hace una semana el país estaba de fiesta, el Guadalajara salió campeón y de qué manera, lo hizo contra todo pronóstico, en su cancha, con un golazo que pasará a la historia como uno de los más hermosos en la historia de las finales, y con la Copa MX incluida; se logró el doblete por primera vez en torneos cortos.

Esto nos lleva a recordar la última vez que Chivas logró una hazaña igual, nos tenemos que trasladar a la temporada 1969-1970, en el último respiro del Campeonísimo combinado con jóvenes talentos que parecían ser los herederos del equipo más dominante en toda la historia del futbol mexicano.

Pero el destino le tenía reservado varios dolorosos reveses al equipo rojiblanco, desde lesiones a jugadores clave, muertes, “grilla” en el vestidor, corrupción en la directiva, y el surgimiento de un rival diseñado para aplastar al equipo del pueblo, al “muchacho”. El aficionado chiva sufrió y en serio en la década de los setentas, llamada la de las “Chivas Flacas”.

Para poner en números que tan miserable fue la década de los setentas para el Guadalajara presentamos la siguiente tabla.

PJ G E P GF GC Dif. Pts. Tabla Campeón
1970-1971 34 11 8 15 34 44 -10 30 14 de 18 América
1971-1972 34 14 11 9 37 33 4 39 5 de 18 Cruz Azul
1972-1973 34 10 12 12 38 39 -1 32 9 de 18 Cruz Azul
1973-1974 34 11 12 11 43 45 -2 34 11 de 18 Cruz Azul
1974-1975 38 13 12 13 50 52 -2 38 11 de 20 Toluca
1975-1976 38 11 13 14 47 52 -5 35 14 de 18 América
1976-1977 38 15 13 10 44 38 6 43 7 de 20 UNAM
1977-1978 38 12 10 16 48 56 -8 34 14 de 20 Tigres
1978-1979 38 11 13 14 43 56 -7 35 15 de 20 Cruz Azul
1979-1980 38 11 16 11 45 41 4 38 10 de 20 Cruz Azul

En diez años el Guadalajara sólo clasificó en dos ocasiones a la liguilla, la primera fue en la temporada 1971-1972. Los rojiblancos quedaron en el segundo lugar el Grupos Dos y se enfrentaron al Cruz Azul. En el partido de ida en el Estadio Azteca, Chivas ganó uno a cero con un gol del “Willy” Gómez en los últimos segundos del partido. Pero en la vuelta “La Máquina” ganó dos a cero en el Estadio Jalisco, con anotaciones de Fernando Bustos y Octavio Muciño.

En la temporada 1976-1977, Chivas clasificó a la liguilla gracias a que quedó en el segundo lugar del Grupo Uno, con 43 puntos, y detrás del América que consiguió 50. Los ocho clasificados a la liguilla se dividieron en dos grupos y se jugó en formato “todos contra todos” a visita recíproca. El Guadalajara fue un desastre en esta ronda, perdió cinco y ganó uno.

Queda claro que los tapatíos la pasaron mal durante la década de los setentas, pero ¿qué fue lo que salió mal? Le preguntamos al historiador y especialista acerca del Club Guadalajara, Joel González, quien labora para Imagen Televisión y ya tiene dos libros publicados acerca de la historia del equipo de sus amores.

Qué salió mal en los setentas para el Guadalajara ¿Cuál fue el problema? 

Hubo mucha grilla en el vestidor, tragedias entre lesiones (Alberto Onofre y Vicente Mata) y muertes (“Centavo” Muciño y Jaime López), pero también hubo buenos jugadores.

¿Quiénes eran los grillos?

Jugadores como Gilberto “Coco” Rodríguez y el “Willy” Gómez.

Qué irónico que Willy, porque fue referente de ese equipo ¿No es así?

Sí, era un gran jugador. Le tocó ser campeón en su debut en la 1969-1970, le tocó el doblete.

A tu gusto, ¿qué otros jugadores sobresalen de esa época?

Aunque solo jugó un año, Octavio “Centavo” Muciño”, y Gabriel “Nene” López Zapiain.

También sobresale la venta de Ignacio “Cuate” Calderón a la Universidad de Guadalajara en cuatro millones de pesos, la más cara de la época.

¿Fue muy polémica la venta del “Cuate”?

No, la gente no lo tomó tan mal porque fue a UdeG.

¿Qué otros factores influyeron en la mediocridad del Guadalajara en esa década?

Mucho cambio de entrenador, el hecho de que los directivos eran unos ladrones, y un poco de mala fortuna. Había un jugador muy bueno, Vicente Mata, tuvo dos fracturas.

De él no se habla mucho

No, pero son como de esas pequeñas cosas que terminan haciendo diferencia. La muestra está en que sólo se avanzó a liguilla en 71-72 y 76-77, y América le ponía unas chingas al Guadalajara.

¿La directiva no intentó mejorar la situación contratando mejores jugadores?

Sí, también hubo jugadores muy buenos que llegaron y que no pasó nada, como Albino Morales y Sánchez Galindo. Tampoco ayudaba que los jugadores eran bebedores.

¿Todos, o nomás los refuerzos?

La mayoría.

Acerca de los jugadores que fallecieron ¿Qué nos puedes decir?

El “Centavo” Muciño sólo jugó un año en Chivas, 73-74 antes de ser asesinado por Jaime Muldoon. También Jaime López murió baleado, era el líder de la defensa, muy alto, buen jugador, campeón en 69-70.

¿Qué tuvo que pasar para que el Guadalajara saliera del bache deportivo?

La llegada de Alberto Guerra y mejor ojo al momento de contratar jugadores.

-*-*-*-*

Luego de coquetear con el descenso en la temporada 1970-1971, el Guadalajara navegó durante los setentas en un océano de medianía y vio cómo los equipos de la capital del país le comían el mandado. Cruz Azul, América, y Pumas se cimentaron como protagonistas y relegaron a Chivas a ser mero espectador del campeonato, un aplaudidor más ante las aplanadoras defeñas.

La historia de un equipo de época que llega a su decadencia para luego comenzar con una restructuración es algo común en todos los deportes, pero lo que le pasó al Guadalajara en la década de los setentas raya en lo trágico, lo increíble, y lo dramático. Pero al mismo tiempo es parte de la esencia del equipo, una que pocos se atreven a admitir, el equipo rojiblanco es el bueno de la película, al estilo de “Pepe el Toro”, quien sufre todo tipo de injusticias antes de regresar a su vida pobre pero feliz.

Bajo esta línea, el mexicanísimo Guadalajara ha superado una crisis tras otra: el “ya merito”, las “Chivas Flacas”, el declive de la AC, la decadencia de la Promotora, y la nefasta, según varios, Angélica Fuentes;  para al final ponerse de nuevo en lo más alto del futbol mexicano y gritar que es el campeón para júbilo de toda su gente.

 

Juan Uribe es editor del blog de corte chivista Rojo y Blanco

Por qué las fake news

Opinión

Por Damián Amezola

El término fake news tuvo un gran auge a lo largo el año 2016, particularmente alrededor de la elección del presidente de los Estados Unidos. En este trabajo pretendo analizar, sin agotar el tema, algunas de las causas que rodean a este fenómeno.

Primeramente, cabe mencionar que la publicidad o cualquier medio de propaganda puede y ha sido utilizado desde hace mucho tiempo, siendo el mejor y más claro ejemplo las campañas electorales, con el propósito de ganar adeptos y desacreditar a la oposición (la llamada guerra sucia mediática), entre otros.

Lo que normalmente quisiera cualquier publicista o periodista es que su información, publicidad, nota o noticia sea leída. Ganar lectores casi directamente significa ganancia económica, en el mejor de los casos, o ganancia de reconocimiento, en el más aceptable. Y en un mundo neoliberal, como el nuestro, publicar también implica tener recursos para publicar y hacer manifiesto lo que se quiera o pretenda; en otras palabras, significa seguir publicando.

Aunado a las intenciones de ganancia se abre, ante nuestro panorama, una cuestión social. Y en lo social, cabe detenernos un poco para analizar algunas posturas.  Propiciar el morbo siempre genera (y generará) interés o curiosidad morbosa (valga la redundancia). Esto se presenta como una estratagema inteligente, pero  a la vez poco ética. No resulta raro que alguien en algún momento haya caído una vez en el hecho de leer un titular que despierta nuestra curiosidad, y en muchos casos nuestro morbo. La pretensión más práctica es generar o ganar lectores, llegar a muchos. Y así como hay gente, intenciones y pasiones diversas, no falta quien no tenga nada que hacer y sólo lo haga por ocio o por reírse un momento.

Sin duda alguna, el propósito más fuerte de las fake news se sirve de pretensiones ideológicas y hasta políticas. Y aquí me explico. La noticia falsa puede fungir como un aparato que denota la desacreditación de ciertas instancias o instituciones sociales, políticas o gubernamentales, resultando en una mirada crítica, que exalte la inconsistencia de nuestro sistema social o sistema de comunicación, ironizando al mismo y evidenciando la falta de conciencia del público consumista de información, adicto a las TIC´s y  a los que padecen la más reciente patología psicológica, FOBO (Fear of being offline, miedo a estar fuera de línea, por sus siglas en inglés).

Pero también puede resultar en un mecanismo de desviación de la mirada; desviar la atención, particularmente de otros sucesos más relevantes o trascendentes que pudieran estar sucediendo e impactando de manera más relevante a la sociedad, generando una confusión y desconfianza en el público que intenta informarse. Y en un ambiente de ambigüedad como ese, se puede ganar en tiempo, se puede obtener el beneficio de la duda o alguna otra consecuencia que represente los intereses en juego de un tercero. Evidenciando la existencia de poderes fácticos, que con medios persuasivos contundentes, logran mover estos pilares mediáticos, y pilares de conciencia, lo cual resulta realmente sorprendente.

Me parece que al final de cuentas, puede resultar muy poco probable que algún organismo de comunicación serio pueda sustentar la creación de noticias falsas (aunque todo esto es posible en un país como México). En dado caso, un público inconsciente puede subsanar (y hasta subsidiar) tal canal. Pero a veces, el descrédito y la pérdida de confianza pueden resultar más perjudiciales. Por el otro lado, también puede (y creo que lo hace) propiciar el despertar de ciudadanos de mirada y de lectura crítica respecto a su sociedad y sus medios de información.